Protocolo de Desconexión Digital: riesgos, errores y buenas prácticas

El protocolo ayuda a la empresa a cumplir con la normativa vigente en materia laboral y de protección de la salud, reforzando su compromiso con la prevención de riesgos psicosociales.

Además, en un entorno cada vez más digitalizado, la falta de límites claros entre el tiempo de trabajo y el descanso puede generar situaciones de hiperconectividad, y contar con un protocolo permite establecer normas claras sobre el uso del correo electrónico, la mensajería instantánea y otros canales digitales fuera del horario laboral.

No disponer del Protocolo de Desconexión Digital o no aplicarlo de forma efectiva puede tener consecuencias relevantes para la empresa, tanto a nivel legal como organizativo.

Desde el punto de vista normativo, la ausencia de este protocolo puede suponer un incumplimiento de las obligaciones legales, con el riesgo de sanciones en caso de inspección de trabajo. A ello se suman posibles reclamaciones por parte de las personas trabajadoras por vulneración del derecho a la desconexión digital.

A nivel interno, la falta de regulación favorece el estrés laboral, el aumento del absentismo, la desmotivación y la rotación de personal. Todo ello impacta directamente en la productividad y en la reputación de la empresa como empleador.

Errores más comunes del Protocolo de Desconexión Digital

Uno de los errores más habituales es elaborar un Protocolo de desconexión digital que no se adapta a la realidad ni a la actividad concreta de la empresa.

Cada organización tiene necesidades distintas, por lo que el protocolo debe ajustarse a su estructura, horarios y herramientas digitales.

Otro fallo frecuente es no comunicar adecuadamente el protocolo ni formar a la plantilla y, especialmente, a los mandos intermedios y directivos.

También es común que el documento exista solo a nivel formal, sin una aplicación real, o que no se revise y actualice con el tiempo. Para que sea efectivo, el protocolo debe integrarse en la cultura empresarial y en el día a día de la organización.

Ejemplos de buenas prácticas

Para que el Protocolo de Desconexión Digital en la empresa sea efectivo, es fundamental incluir medidas prácticas y fáciles de aplicar. Algunos ejemplos son:

Estas medidas permiten garantizar el derecho a la desconexión digital y contribuyen a una gestión más eficiente del tiempo de trabajo, alineando el cumplimiento normativo con el bienestar de las personas trabajadoras.

Si aún no has definido el Protocolo de Desconexión Digital, te ayudamos a implementarlos cumpliendo con los requisitos legales obligatorios.

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