La ampliación de la LOPIVI, la Ley Orgánica de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia, refuerza el marco de protección de la infancia y la adolescencia frente a cualquier forma de violencia.
Esta ampliación introduce nuevos refuerzos dirigidos a mejorar la escucha de los menores, evitar decisiones que puedan ponerlos en riesgo y aumentar las garantías en aquellos entornos donde existe contacto habitual con niños, niñas y adolescentes.
En este contexto, contar con un Protocolo Infantil se convierte en una herramienta esencial. Se trata de tener un sistema claro para prevenir riesgos y garantizar un entorno seguro para menores.
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Toggle¿En qué consiste la ampliación de la LOPIVI?
La ampliación de la LOPIVI incorpora y refuerza varias medidas orientadas a proteger a los menores.
Uno de los grandes cambios es que se refuerza la idea de que los menores deben ser escuchados en los procedimientos y situaciones que les afecten sin excluirlos por razón de edad. De esta forma, se insiste en la necesidad de prestarles más atención y evitar que sus comunicaciones sean ignoradas o desacreditadas sin una valoración adecuada.
Dentro de esta ampliación, podemos destacar varios puntos clave:
Esta lógica preventiva es especialmente importante en entornos donde existe una relación de autoridad o confianza, como centros educativos, actividades deportivas, campamentos, asociaciones o entidades de formación.
Para las empresas este punto es fundamental porque si recibe una comunicación o detecta señales de alarma, debe activar su protocolo, adoptar medidas de protección y evitar que el menor siga expuesto a una situación de riesgo.
Otro punto importante es que se refuerza la prohibición de utilizar el llamado falso Síndrome de Alienación Parental.
Una teoría que sostiene que un menor puede rechazar a uno de sus progenitores porque el otro le ha influido o manipulado en su contra. Este concepto ha sido muy cuestionado, ya que en algunos casos se ha utilizado para interpretar el miedo, el rechazo o el malestar de un menor como una simple manipulación familiar, sin analizar si detrás podía existir una situación real de violencia, abuso o riesgo.
Con la nueva reforma, se busca evitar que la voz del menor se descarte de forma automática. Si un menor manifiesta que no quiere estar con una persona, esa comunicación debe valorarse con seriedad.
En el ámbito empresarial, si se manifiesta esta comunicación, debe activarse el Protocolo Infantil y seguir el procedimiento previsto.
La custodia compartida puede ser una medida adecuada en muchos casos, pero no debe aplicarse de forma automática cuando existan indicios de violencia o cualquier circunstancia que pueda afectar negativamente al bienestar del menor.
Esto significa que, ante una sospecha, la empresa debe actuar con prudencia, activar su protocolo y adoptar medidas proporcionales para proteger al menor.
Se plantea impedir que personas condenadas por maltrato puedan ejercer como docentes o desarrollar funciones que impliquen contacto habitual con niños.
Este punto afecta cualquier empresa que cuente con personas trabajadoras, voluntarias o colaboradoras en contacto con menores.
Por eso, el Protocolo debe contemplar medidas preventivas desde el momento de la contratación o colaboración. Entre ellas, la revisión de perfiles, la solicitud de certificados exigibles, la comprobación de requisitos legales y la existencia de normas claras de conducta.
La ampliación de la LOPIVI también refuerza la protección de los hijos de mujeres víctimas de violencia de género. En estos casos, los menores deben ser considerados posibles víctimas directas de una situación que puede afectar gravemente a su bienestar emocional, psicológico y social.
Este cambio es importante porque reconoce que la violencia en el entorno familiar no afecta solo a la persona que la sufre de manera directa. Los niños, niñas y adolescentes que viven en ese contexto también pueden experimentar miedo o daño emocional.
Otro de los aspectos que se refuerzan es el acceso de los menores a atención especializada cuando se encuentren en situaciones de violencia o riesgo.
En determinados casos, puede ser necesario que el menor reciba apoyo psicológico, social o jurídico para proteger su bienestar. La reforma busca evitar que la falta de autorización o el bloqueo de una de las partes impida que pueda recibir la ayuda que necesita.
La infancia requiere un tratamiento específico. No es lo mismo intervenir en un procedimiento con personas adultas que hacerlo cuando hay menores implicados. Por eso, contar con profesionales especializados permite evitar errores, reducir la victimización secundaria y garantizar una mejor defensa de sus derechos.
¿A qué empresas afecta la ampliación de la LOPIVI?
La ampliación de la LOPIVI no cambia el tipo de empresas afectadas, sino que refuerza las obligaciones y criterios de actuación para aquellas que ya entraban dentro de su ámbito de aplicación.
Es decir, sigue afectando principalmente a empresas, centros, asociaciones, fundaciones, entidades deportivas, educativas, sociales, sanitarias, de ocio o de formación que tengan contacto habitual con niños, niñas y adolescentes o desarrollen actividades en las que participen menores.
La diferencia está en que, con la ampliación, deben revisar con mayor atención sus medidas internas, especialmente en materia de prevención, escucha del menor y actuación ante situaciones de riesgo.
¿Cómo afecta la ampliación de la LOPIVI al Protocolo Infantil?
Afecta al modo en que las empresas deben diseñar, revisar o actualizar su Protocolo Infantil. Si la normativa refuerza la prevención, el protocolo debe recoger todos esos elementos de forma clara y aplicable.
Un Protocolo Infantil debe estar adaptado a la realidad de cada empresa, debiendo establecer normas claras de comportamiento en el trato con menores. Esto incluye definir qué conductas son adecuadas, cuáles deben evitarse y cuáles están totalmente prohibidas.
En este contexto, el Protocolo Infantil se convierte en una herramienta fundamental. Permite proteger a los menores, dar seguridad al equipo profesional, reforzar la confianza de las familias y demostrar que la entidad cuenta con medidas reales para garantizar un entorno seguro.
Si aún no tienes Protocolo Infantil o no está adaptado a la nueva ley, rellena el siguiente formulario y nos pondremos en contacto contigo en la mayor brevedad posible.
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